En medio de las malas noticias que nos ha traído este 2023, la elección de la ministra Norma Lucía Piña Hernández como la primera mujer frente del Poder Judicial, provoca ganas de celebrar.
“Represento a las mujeres”, dijo a los pocos minutos de ser elegida. Como mujer y feminista aplaudo la llegada de una abogada que ha sido toral en la defensa del derecho de las mujeres decidir sobre nuestros cuerpos, una ambientalista consagrada, defensora de la comunidad LGBT y del uso recreativo de la marihuana, es decir, una progresista en toda la extensión de la palabra.
Con un currículo impresionante, una trayectoria intachable y con 25 años de experiencia como jueza y magistrada, llega bajo la bandera de reafirmar la independencia del tribunal, es decir, se posiciona como una magistrada incómoda a la 4T.
Es la candidata que en más ocasiones votó en contra de los proyectos que favorecían al presidente. Por ello, AMLO afirmó que “el Poder Judicial está secuestrado” en una de sus mañaneras. Lo anterior, representa un desafío entre ambos poderes.
La candidatura de Yasmín Esquivel, la carta fuerte de AMLO, quedó empañada por el escándalo del presunto plagio de su tesis de licenciatura, revelado por académico Guillermo Sheridan. Como es costumbre del Ejecutivo, atacó al mensajero y no abordó el mensaje.
A la par, ha sido expuesta una red de corrupción dentro de la UNAM. Por lo pronto, espero que la universidad le retire el título a la ministra, de lo contrario perderá el prestigio que aún conserva, así como el de sus egresados y de quienes estudiamos en universidades públicas.
Vienen retos grandes para Piña Hernández, tendrá que saber ser política para que López Obrador no busque aniquilarla mediáticamente, como lo ha hecho con Lorenzo Córdova y el Instituto Nacional Electoral (INE).
Sabemos de sobra que el Poder Judicial no puede politizarse; sin embargo, el no hacerlo en la práctica puede ser peligroso en tiempos de la 4T.
Pero volviendo a lo positivo, su llegada asegura que los derechos de las mujeres serán respaldados, es una victoria para todas porque la nueva presidenta de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, es una mujer íntegra que ha luchado toda su vida por la constitucionalidad y los derechos humanos.